Lo peor podría estar por venir: Síntomas de depresión y reflexividad

06May09


Por Ricardo Martínez, MBA
Para IPEC

Si colocáramos una torre de 68 millas (110 Km.) de alto en billetes de US $1,000 dólares, obtendríamos un valor de 1 trillón de dólares ($1,000,000,000,000). Entonces, si aplicamos este método para tangibilizar la magnitud de la deuda nacional de los Estados Unidos, tenemos que 13 trillones colocados en una torre en billetes de US $1,000 equivaldrían a 884 millas (1430 Km.) una distancia aproximada a aquella entre Filadelfia y Orlando.

Con un tono algo alarmista, en el programa radial del analista financiero Jim Puplava, anunciaron que estos trece (13) trillones, podrían sumar US $30 trillones cuando por encima de las deudas, obligaciones y garantías del TARP y otros estímulos, le añadimos las partidas del Seguro Social y Medicare. Nuevamente, si tangibilizamos este monto de dinero, tendríamos que son 2,000 millas (3,219 Km.) en billetes de US $1,000 una distancia equivalente a aquella entre Filadelfia y Guadalajara.

Lo peor de este escenario es que no existen los suficientes impuestos ni inflación (imprenta de dinero) como para cumplir dicha deuda, salvo que no se acuda a medidas más estructurales que incluyan la restructuración tanto del Seguro Social y Medicare, entre otras.

Aunque este tipo de programa puede ser considerado por unos como alarmista, no debemos perder de perspectiva la profundidad del asunto (no problema). Debemos plantearnos: ¿Por qué el estímulo económico no está rindiendo los frutos de la esperanza que prometía? ¿Por qué la economía entra en síntomas parecidos a la depresión? Este y otros temas adyacentes son los que quiero elucidar en esta intervención.

En primer lugar, contrario a George W. Bush quien heredó un país con superávit presupuestario, Barrack Obama hereda un país con un déficit gemelo (presupuestario y balanza por cuenta corriente) y la deuda de estado antes mencionada de trece (13) trillones. Por ende, la relación deuda vs. producto interno bruto (PIB) de los EE.UU. asciende al 90%, lo que supone que cada norteamericano tiene una deuda que sobrepasa los $42,000.

Segundo, según las estadísticas de marzo de la Oficina de Gerencia y Presupuesto de EE.UU, los recaudos del gobierno federal disminuyeron un veintiocho (28%) por ciento con respecto a marzo de 2008, para un total 129 billones (o millardos). No obstante, para el mismo mes de marzo, el gasto del gobierno incrementó en un 41% colocándose en 321 billones.

¿Por qué los estímulos no acaban de reactivar la economía?

Durante otras recesiones, el gobierno ha sido de cierta manera efectivo en contrarrestar la ralentización económica. Contrariamente, esta recesión se caracteriza por el efecto casi nimio que han producido los estímulos fiscales y monetarios. Esto es debido en gran parte a que el dinero de los estímulos se va a las partidas de activos tóxicos y no se están empleando en la economía real. De los 13 trillones, solamente 1 trillón, está siendo destinado a la economía real, y los otros 12 se emplearon mayormente en la adquisición de activos capitales. En simples palabras, solamente el 7% se asignó a la reconstrucción del país, mientras que el restante 93%  se asignó en partidas no-tangibles de capital.

Recuerden una vez un gobierno decide intervenir en la economía, es inminente que lo haga para la construcción de infraestructura y de otros instrumentos que aumenten la capacidad productiva de la nación. Estas obras van desde extracción, exploración, transportación, almacenamiento, energías eficientes, comunicación digital hasta protección  y detección de eventos catastróficos. De esta manera (como afirmarían los keynesianos), los agentes económicos notarían al menos que por cada dólar que se imprimase está creando obra tangible que aumenta tanto las economías de escalas como la productividad, siendo un quid pro quo “aceptable”.

Sin embargo, lo que diferencia a esta crisis de las demás es la inversión en intangibles cuyos frutos parecen ser poco detectados por el consumidor quien teme al desempleo, sobre-tributación e hiperinflación (como los llamados “Tea Parties”).

Similitudes con la Gran Depresión

La Gran Depresión se le llama a ese periodo entre el 1929 – 1938, donde EE.UU. perdió una gran tajada de su PIB. Aquel periodo estaba compuesto como sigue:

  • Agosto del 1929 – Marzo del 1933
  1. Crecimiento =  –27%
  2. Estímulo combinado (entre la creación de dinero e impuestos) = 8.3% del PIB.
  • Mayo del 1937 – Junio de 1938
  1. Crecimiento = –3.4%
  2. Estímulo combinado = 2.2% del PIB
  • Agosto de 2007 – Presente
  1. Crecimiento = – 1.8%
  2. Estímulo combinado = 30% del PIB (cifra estimada)[1]

Lo prolongado de la primera partida de la Gran Depresión, lleva a algunos analistas a la conclusión de que “podríamos estar en el ojo de la tormenta”, viviendo tiempos parecidos. Consecuentemente, las previsiones esperanzadoras de que obtendremos crecimiento nulo (0%) en el 2010, también alimentan esta teoría puesto que ellos esperan otra caída (inminente) de la economía entre 2011–2019.

Conclusión

Aunque el panorama suene alarmista o exagerado, es inminente que los tiempos por venir estarán llenos de retos, especialmente cuando comience el retiro masivo de los “baby boomers” en la próxima década. Según el historiador económico, David Hackett Fisher, al igual que en los siglos 12, 14 y 16, nos encontramos en un super-ciclo que está altamente relacionada con el crecimiento y envejecimiento poblacional (refiérase a https://grupoipec.wordpress.com/2009/02/11/capitalismo-global-neoliberal/). No es casualidad que el presupuesto proyectado de los EE.UU. sea de 2 trillones para Seguro Social y Medicare y otros 2 trillones para el restante.

De manera conjunta, pienso que la medida más estructural de las estructurales, es reformar nuestras actitudes como consumidores. Estamos consumiendo (incluyendo a este servidor) a un nivel superior al que producimos. Aunque, volviendo al estándar del oro esto podría controlarse mejor tanto para los individuos como las empresas y los gobiernos.

Finalmente, en el último mes los mercados financieros han comenzado un repunte sustancial. Si nos vamos al mundo desarrollado, tanto el Dow Jones como el Nikkei y el FTSE han experimentado ganancias entre el 21% hasta el 26%.  Los índices de Brasil y Rusia obtuvieron ganancias de 31% y 36% respectivamente. Contrariamente, los panoramas de crecimiento y empleo parecen ser inversos, según el Banco Mundial y el FMI. Alemania, espera un crecimiento negativo del -5.4%, Italia del -4% y el tigre báltico de Letonia -13%. Tal parece que esta disyuntiva es consecuencia de la reflexividad que expone George Soros, pero para ello se requerirá de otra intervención, mientras tanto les dejo claro que el comportamiento de los mercados bursátiles,  no necesariamente refleja a aquel de la macroeconomía.


[1] Fuente: www.financialsense.com, Reserva Federal, Oficina de Presupuesto del Congreso.



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